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El asistente responde, pero nadie ejecuta la tarea
Una persona pregunta, copia la respuesta y la pega en el sistema. El modelo pensó, pero el trabajo lo hizo igual un humano moviendo datos de una ventana a otra.
Software a medida con inteligencia artificial
No vendemos licencias de IA ni un chatbot pegado a tu sitio. Escribimos software que usa modelos de lenguaje para hacer una tarea concreta de tu operación —leer, clasificar, redactar, decidir— y lo dejamos conectado a los sistemas donde de verdad vive tu información.
El punto de quiebre
Casi todas las empresas con las que hablamos ya usaron un asistente de IA. Escribieron mejores correos y resumieron alguna reunión. Y ahí se quedó: la tarea que de verdad consume horas sigue haciéndose a mano.
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Una persona pregunta, copia la respuesta y la pega en el sistema. El modelo pensó, pero el trabajo lo hizo igual un humano moviendo datos de una ventana a otra.
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No conoce tus precios, tus clientes, tus reglas de aprobación ni tu histórico. Sin acceso a esos datos responde en general, y en general no sirve para decidir.
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La prueba de concepto salió bien con tres ejemplos elegidos. Al entrar el caso raro, el que se equivoca, el que llega incompleto, no había nada previsto para eso.
Lo que hacemos
Desarrollamos aplicaciones a medida donde el modelo de lenguaje es una pieza del software, no el producto. Estas son las tres que más pide una empresa que ya tiene sistemas funcionando.
Software que recibe un caso, decide qué hacer con las reglas de tu negocio y lo deja hecho en el sistema: creado el registro, enviada la respuesta, escalado lo dudoso a una persona.
Facturas, órdenes de compra, remisiones, solicitudes que llegan por correo. El modelo extrae los campos, el software los valida contra lo que ya tienes y lo que no cuadra se marca, no se inventa.
Preguntar en lenguaje normal y recibir la respuesta con la fuente: qué documento, qué registro, qué fecha. Y con permisos, para que cada persona solo alcance lo que le corresponde.
Esto es una rama del desarrollo de software a la medida: mismo equipo y misma forma de trabajar. Si lo que falta es conectar los sistemas entre sí antes de automatizar nada, eso es integración de sistemas.
Cómo se construye
La diferencia entre una demostración y algo que opera está en las cuatro piezas que rodean al modelo. Son las que hacen que el sistema sea revisable cuando alguien pregunta por qué respondió eso.
Se elige el que convenga al caso y se puede cambiar sin rehacer la aplicación. No atamos tu operación a un proveedor de modelos.
El agente consulta tus sistemas por las mismas puertas que una persona autorizada, con permisos y con registro de lo que leyó.
Qué puede hacer solo, qué tiene que confirmar y qué no puede tocar nunca. Eso se define antes de programar y queda en el alcance.
Donde un error cuesta dinero o credibilidad, el paso final lo aprueba una persona. La IA reduce el trabajo, no la responsabilidad.
El ejemplo que mejor conocemos es el nuestro: la operación diaria de DSC corre sobre una flota de agentes que escribimos y sostenemos nosotros. Ver los sistemas que operamos.
Alcance
No publicamos tarifa porque el rango es enorme: hay automatizaciones de una tarea y hay sistemas completos. Estas cuatro cosas son las que mueven el número, y se revisan contigo antes de que exista una propuesta.
«Usar IA» no es un alcance. «Clasificar las solicitudes que entran por correo y crear el caso» sí lo es, y se puede cotizar.
Si el dato ya está en un sistema con el que se puede hablar, es conexión. Si está en carpetas y en la cabeza de alguien, primero hay que ordenarlo.
Un error de redacción se corrige. Un error en un precio o en un inventario, no. Eso define cuánta validación y cuánta revisión humana hay que montar.
Podemos entregarlo documentado para tu equipo o quedarnos operándolo y ajustándolo. Son dos alcances distintos y conviene decidirlo al principio.
En el diagnóstico revisamos estos cuatro puntos y de ahí sale una propuesta con alcance, entregables y compromisos por escrito. Agenda un diagnóstico gratis.
Encaje
Si el objetivo es responder preguntas frecuentes a visitantes, hay herramientas de catálogo que lo hacen por una fracción de lo que cuesta desarrollar. Te conviene esa vía.
Si la información vive en hojas de cálculo personales y cada área tiene su versión, ningún modelo lo arregla. Primero hay que ordenar la base; lo decimos antes de vender nada.
Preguntas
El que convenga a la tarea, y queda escrito en la propuesta. Elegimos por lo que el caso necesita —calidad de razonamiento, idioma, costo por uso, si el dato puede salir de tu infraestructura— y la aplicación se escribe para poder cambiarlo después sin rehacerla.
Es una decisión de arquitectura, no un detalle. Se define en el diagnóstico qué información puede salir hacia un proveedor de modelos y qué no, y esa frontera queda por escrito en la propuesta junto con la alternativa técnica para el dato sensible.
Depende de los cuatro puntos de alcance de arriba. No damos una cifra en esta página porque sería inventada: sale del diagnóstico y queda por escrito, con entregables y tiempos, en la propuesta.
Sirve cuando hay una tarea repetitiva con volumen suficiente para que automatizarla se pague. El tamaño de la empresa importa menos que el tamaño de la tarea, y eso se mide antes de proponer.
Se asume que va a pasar y se diseña para eso: validación contra tus propios datos, registro de cada decisión para poder revisarla, y aprobación humana en los pasos donde el error cuesta. Lo que no hacemos es entregar algo que decide solo sin dejar rastro.
Siguiente paso
Con eso te decimos si hoy se puede automatizar con IA, si conviene resolverlo con software normal o si todavía no es el momento. Preferimos decírtelo antes que venderte un proyecto que no se va a pagar.
¿Prefieres escribirnos? Cuéntanos qué necesitas.